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Tenosinovitis Estenosantes PDF Imprimir E-mail
Escrito por Administrator   
Domingo, 22 de Noviembre de 2009 22:07
GENERALIDADES

Concepto

El término tenosinovitis estenosante hace referencia a una serie de procesos caracterizados por la inflamación y el engrosamiento de la vaina sinovial de los tendones de etiología no reumatoidea. No se trata en sí de un proceso inflamatorio del tendón, sino de la vaina del mismo, y se acompaña de un engrosamiento de ésta que se traduce en estenosis del canal, por lo que algunos autores proponen el término de tendovaginitis estenosante para hacer referencia a estos cuadros.

Previamente a la aparición de un proceso estenótico de la vaina sinovial se establece un proceso inflamatorio no-estenosante de la misma, que requiere un tiempo de evolución antes de dar lugar a una estenosis retinacular. La importancia de esta distinción estriba en que el proceso inflamatorio no-estenosante es un cuadro reversible, mientras que cuando la estenosis de la vaina se ha establecido el cuadro es irreversible.

Las localizaciones más frecuentes de la tenosinovitis estenosante son la mano y la muñeca, y la enfermedad de de Quervain y los dedos en gatillo o en resorte constituyen los cuadros de mayor incidencia, aunque se trata de un proceso que puede afectar a cualquier tendón.

Factores causales

No existe consenso general en cuanto a la causa de la tenosinovitis estenosante aunque seguramente se trata de una enfermedad multifactorial. Los estudios epidemiológicos permiten apuntar algunos factores predisponentes.

  • Factores sistémicos: Existe un grupo de pacientes en los que se agrupan enfermedades como dedos en resorte, enfermedad de de Quervain, síndrome del túnel carpiano, bursitis y epicondilitis en los que se puede hablar de una predisposición sistémica a desarrollar este tipo de cuadros; algunos autores relacionan esta predisposición con “procesos reumatoides mal definidos”.

  • Sexo y edad: La tenosinovitis estenosante es más frecuente en cualquiera de sus formas en mujeres que en hombres, y existe un pico de incidencia entre 50 y 60 años. Se recurre a factores anatómicos para explicar esta diferencia de incidencia entre sexos.

  • Traumatismos: Seguramente juegan un papel etiológico en el desarrollo de la tenosinovitis estenosante, lo que explica que ésta sea más frecuente en la mano dominante y en trabajadores manuales. Sin embargo, la mayor incidencia en mujeres y el pico de incidencia en la sexta década de la vida hablan en contra de que sean por sí solos factor suficiente para la aparición de este cuadro.

Hallazgos histológicos

Los estudios histológicos en pacientes con tenosinovitis estenosante vienen a confirmar que se trata de un proceso que afecta a la vaina sinovial del tendón. Así, en pacientes sin historia de Artritis reumatoide ni otros procesos inflamatorios es raro encontrar células inflamatorias en las biopsias de líquido sinovial así como proliferación de células sinoviales, predominando hallazgos de degeneración, proliferación de tejido fibrótico, formación de cartílago o proliferación vascular todos ellos limitados a la vaina retinacular. En resumen, puede hablarse de un proceso fibrosante de la misma que deviene en su engrosamiento y que coexiste con una escasez de fenómenos inflamatorios.

Estudios estructurales han demostrado proliferación de condrocitos y presencia de fibras de colágeno tipo III en las poleas afectadas, por lo que algunos autores hablan de una especie de metaplasia fibrocartilaginosa en la polea y en la correspondiente superficie del tendón secundaria a la influencia de fuerzas compresivas de actuación crónica.

 

 

DEDOS EN RESORTE

La tenosinovitis estenosante de los dedos y del pulgar es una de las causas más comunes de dolor e incapacidad de la mano. Puede aparecer en cualquier dedo, pero afecta con más frecuencia al pulgar y al cuarto dedo. Asimismo la polea más frecuentemente afectada es la A1, aunque también puede ser más distal.

Clínica

Clínicamente se caracteriza por la aparición de dolor en la zona distal de la palma junto a sensación de atrapamiento o verdadero chasquido cuando se flexiona y extiende el dedo. En ocasiones el dedo queda atrapado en flexión y precisa de manipulación para extenderlo. A la larga pueden aparecer contracturas secundarias en la articulación IFP. Es frecuente la palpación de un nódulo al nivel de la polea implicada.

Pueden establecerse 4 grados evolutivos del dedo en resorte:

Grado I

Dolor

Hª de atrapamiento, pero no desmostrable en el examen físico.

Palpación blanda de la polea A1

Grado II

Dedo en gatillo pasivo

Atrapamiento demostrable

Extensión activa del dedo posible

Grado III

Dedo en gatillo activo

Atrapamiento demostrable

Extensión activa del dedo no posible (IIIA)

Incapacidad de flexión completa  cuando se produce el atrapamiento (IIIB)

Grado IV

Contractura

Atrapamiento demostrable

Contractura fija en flexión de la IFP.

 

El tipo más frecuente de dedo en gatillo es el primario, es decir, el que aparece en pacientes sin otra patología coexistente. Es más frecuente en mujeres que en hombres, con un pico de incidencia entre los 50-60 años. Es más frecuente la afectación de la mano dominante, y los dedos más comúnmente afectados son, por éste orden, pulgar (1º), anular (4º), medio (3º), meñique (5º) e índice (2º). No es rara la afectación de varios dedos. Las formas secundarias aparecen en pacientes con patología reumática previa o diabetes, y llevan asociado peor pronóstico.

Fisiopatología

El fenómeno del dedo en gatillo se debe a un conflicto de espacio entre el tendón flexor y su polea generalmente al nivel de la cabeza de los metacarpianos (polea A1). La flexión de la falange proximal, especialmente si se hace contra resistencia, origina una gran carga angular sobre el borde distal de la polea A1, lo que establece sobre ésta una compresión que a la larga se traduce en una hipertrofia de la misma y, en muchas ocasiones, en la formación de un nódulo reactivo tendinoso.

Diagnóstico diferencial

Normalmente el diagnóstico de los dedos en resorte es clínico y no tiene mayor dificultad. Sin embargo hay una serie de circunstancias que pueden hacernos caer en errores diagnósticos y que conviene conocer:

  • Fallos en la localización de la patología. Aunque la patogenia del dedo en resorte se localiza al nivel de la polea A1, no es raro que el paciente localice el problema en la IFP. En estos casos, un dedo en gatillo bloqueado puede confundirse con una luxación, un Dupuytren o una distonía.

  • Patología primaria de la MCF. Aunque es un supuesto poco frecuente, pueden ocasionar clínica similar a la del dedo en resorte tumores del tendón, anomalías de los huesos sesamoideos, irregularidades de la MCF de diversa etiología, cuerpos extraños a dicho nivel etc. Para hacer el diagnóstico diferencial es útil la infiltración local con lidocaina, que producirá una desaparición transitoria del engatillamiento en los casos primarios pero no en los secundarios.

  • Otros. La enfermedad de de Quervain puede ocasionar engatillamiento del pulgar, siendo poco útil en este caso la liberación de la polea por sí sola. También hay que tener en cuenta que en pacientes con artritis reumatoide, en ocasiones el dedo en gatillo se debe a sinovitis en la decusación del flexor superficial (FDS).

Tratamiento

  • Tratamiento no quirúrgico

    El tratamiento no quirúrgico de los dedos en resorte, ya sea mediante inyección de corticoides o mediante inmovilización, ha demostrado ser una alternativa eficaz siempre que la elección de los pacientes sea la adecuada.

    • Inyección de corticoides: Existe consenso en cuanto a la eficacia de esta opción terapéutica, con unos porcentajes de éxito que varían entre el 70 y el 90% según las series. También existe acuerdo acerca de las circunstancias que deben cumplirse para que la inyección de corticoides tenga el efecto deseado:

      1. Tiempo de evolución: Cuanto menor sea el tiempo de evolución de cuadro mayores son los porcentajes de éxito obtenidos con esta técnica. Sin embargo, es difícil establecer un tiempo de evolución rebasado el cual este tratamiento deje de estar indicado, ya que la velocidad de evolución del cuadro no es igual en todos los pacientes. Newport et al establecen un límite de 6 meses de duración de los síntomas como punto de inflexión a partir del cual el porcentaje de éxito de la inyección de corticoides empieza a empeorar, pero los límites varían según autores. En un intento de identificar de una forma objetiva el grado de evolución, Freiberg et al dividen a los pacientes en dos grupos, según el examinador palpe a nivel de la MCF un nódulo concreto o un aumento difuso de la consistencia de la vaina del flexor. En los dedos con un nódulo concreto palpable (menor tiempo/grado de evolución) los resultados de la inyección de corticoides son sensiblemente mejores (93%) que en los del segundo grupo, de mayor tiempo de evolución.

      2. Tipo de dedo en resorte: La inyección de corticoides se muestra mucho más efectiva en los dedos en resorte primarios que en los secundarios (artritis reumatoide, DM). También en los casos unidigitales que en los pluridigitales.

      3. Sexo: Algunos autores (Marks y Gunter) refieren mejores resultados en pacientes de sexo femenino que en varones.

      4. Técnica: Los corticoides deben inyectarse dentro de la vaina tendinosa y con una dirección de proximal a distal.

      TÉCNICA: Se prepara una jeringa con una mezcla de solución de corticoides (2/3) y de anestésico local del tipo de lidocaina (1/3). Se prepara la mano con betadine u otra solución antiséptica, y se usa cloretilo como anestésico tópico. Con los dedos en extensión, se introduce la aguja con una inclinación de 45º respecto a la palma directamente en el tendón flexor sobre la cabeza del metacarpiano. Puede confirmarse la posición de la aguja pidiendo al paciente que mueva suavemente el dedo. Se comienza entonces a inyectar con una presión ligera a medida que se retira la aguja lentamente. Cuando la aguja abandona el tendón se percibe una reducción en la resistencia a la inyección, señal de que estamos inyectando en el interior de la vaina. Generalmente no se inyecta más de 1-2 cc. Pueden realizarse 1 o 2 infiltraciones con una separación de 4 a 6 semanas.

    • Inmovilización: Es una alternativa en aquellos pacientes candidatos a inyección de corticoides en los que éstos sean rehusados o estén contraindicados, aunque su eficacia es menor que la corticoterapia.

  • Tratamiento quirúrgico
    • Cirugía abierta: Las incisiones deben coincidir con el borde proximal de las poleas (ver figura). Para el primer dedo la incisión se sitúa en la cresta de flexión metacarpofalánfica. Para el segundo dedo en la cresta palmar proximal. Para el tercer dedo en el punto intermedio entre la cresta palmar proximal y distal. Para el cuarto y quinto dedos en la cresta palmar distal.

       

      Durante la intervención debe ponerse cuidado en no lesionar los paquetes neurovasculares que corren paralelos a las vainas tendinosas. Los paquetes neurovasculares del pulgar son los más vulnerables y especialmente el radial, que es muy superficial a nivel de la cresta de flexión MCF y será lesionado si la incisión inicial es demasiado profunda.

       

      La intervención se realiza bajo anestesia local, infiltrando la zona correspondiente a la polea. Basta con incisiones de 1-1’5cm que se sitúan sobre las cabezas de los metacarpianos. Tras la incisión de la piel se realiza disección roma del TCS y de la fascia palmar hasta acceder a la vaina del tendón. Los colaterales deben identificarse y protegerse. Debe igualmente identificarse el borde proximal de la polea A1 y proceder a su apertura completa con bisturí bajo visión directa, poniendo cuidado en no lesionar el tendón. Es importante no abrir la polea A2 y tener en cuenta que en el 45-60% de las personas existe una continuidad anatómica entre las poleas A1 y A2.

      Una vez abierta la polea se pide al paciente que flexione el dedo para comprobar la liberación del tendón. Tras hacer hemostasia se cierra la piel con monofilamento y se coloca vendaje compresivo suave con los dedos libres. La movilidad digital debe comenzar en el postoperatorio inmediato.

    • Apertura percutánea del dedo en resorte: Es una alternativa real a los métodos quirúrgicos habituales. La intervención puede realizarse en la consulta bajo anestesia local. Se introduce una aguja intramuscular perpendi-cularmente atravesando la polea A1 y llegando hasta el tendón. El correcto posicionamiento de la aguja en el tendón se confirma pidiendo al paciente que flexione el dedo, movimiento que irá acompañado del movimiento de la aguja; en este momento se va retirando la aguja del tendón hasta que el movimiento de éste no se sigue de movimiento de la aguja, lo que querrá decir que se ha abandonado el espesor tendinoso y que la aguja se ha situado en la polea. Entonces se rota la misma de forma que el bisel de la punta quede alineado con el eje longitudinal del tendón. A continuación se realiza un movimiento de barrido de proximal a distal de forma que se secciona la polea A1. La desaparición del engatillamiento indica la completa apertura de la misma.

      Para poder realizar esta técnica es imprescindible la existencia de engatillamiento activo en el momento de la intervención, ya que de otro modo no existe posibilidad de comprobar el éxito de la misma. Tampoco se usa en el pulgar ni en el índice, así como en dedos con contractura de la IFP.

  • Complicaciones: Los corticoides pueden tener las complicaciones habituales de las técnicas de infiltración, como necrosis cutánea, grasa, alteraciones de la pigmentación etc.

    El mayor inconveniente de la técnica percutánea deriva de la imposibilidad de saber de forma cierta si la polea ha sido abierta por completo, lo que de no ser así se sigue de una tasa mayor de recidiva. También puede realizarse una apertura inadvertida de la polea A2.

    No se han descrito lesiones de los colaterales mediante inyección de corticoides o mediante métodos de apertura percutánea. Sin embargo la lesión de colaterales es una seria aunque rara complicación de la técnica abierta. Una complicación más frecuente es el dolor a nivel de la incisión.

    La apertura inadvertida de la polea A2 se sigue de la aparición de un dedo en cuerda de arco, lo que interfiere en la flexión digital y a menudo obliga a reparar la polea de forma secundaria.



Pulgar en resorte congénito

La causa más común en la infancia de posturas anormales del pulgar se denomina pulgar en resorte congénito, aunque existen diferencias respecto al que aparece en el adulto. En primer lugar es raro el hallazgo de engatillamiento evidenciable clínicamente. Además, el engrosa-miento y los cambios proliferativos se producen en el propio tendón más que en la vaina tendinosa, al contrario de lo que sucede en el dedo en gatillo del adulto; es frecuente el hallazgo intraquirúrgico de un engrosamiento nodular del tendón denominado nódulo de Notta.

El cuadro suele pasar desapercibido hasta aproximadamente los 6 meses de vida debido a la típica posición en flexión del pulgar en los recién nacidos. Es bilateral en más del 25% de los casos y raramente afecta a otros dedos, lo cual constituye otro hecho diferencial respecto al adulto. No se ha asociado a ninguna otra malformación. Todos estos factores junto a la concordancia en gemelos monocigóticos y a una demostrada predisposición genética colocan a los factores congénitos como los principales en esta entidad.


  • Tratamiento: El tratamiento quirúrgico es necesario en prácticamente la totalidad de los pulgares en resorte congénitos independientemente de la edad de diagnóstico, y aunque la remisión espontánea no es imposible es bastante rara. Por otro lado la inmovilización es también ineficaz y puede ocasionar deformidades en hiperextensión de la MF o contracturas de la IF.

  • Técnica: Se realiza una pequeña incisión transversal a nivel de la cresta de flexión MF. Mediante disección roma se identifican y rechazan los colaterales y se accede a la vaina tendinosa y a la polea, que se abre exponiendo el tendón y su nódulo de Notta. No debe intentarse resecar el nódulo tendinoso. Antes de cerrar debe comprobarse la liberación del flexor tirando hacia fuera del mismo con un instrumento romo.

 

 

ENFERMEDAD DE DE QUERVAIN

Descripción

Es una tenosinovitis estenosante del primer compartimento dorsal de la muñeca, que afecta a la vaina del abductor largo (APL) y al extensor corto del pulgar (EPB) en la estiloides radial. Se trata de una entidad asociada a actividades que requieren abducciones frecuentes del pulgar asociadas a desviaciones cubitales de la muñeca. El mecanismo fisiopatológico es común al resto de tenosinovitis estenosantes. Suele aparecer alrededor de la 4ª-5ª década y es más frecuente en mujeres.

Clínica y diagnóstico

El síntoma más común es el dolor localizado en el borde radial de la muñeca y agravado con los movimientos del pulgar. Una exploración minuciosa permitirá localizar el dolor en los tendones afectados, y la maniobra de Finklestein positiva es característica de este cuadro. También puede aparecer inflamación a nivel de la vaina de los tendones en la estiloides radial. En ocasiones aparece pseudo-engatillamiento del pulgar, y esto debe hacer sospechar la existencia de un túnel independiente para el EPB.

El diagnóstico diferencial debe hacerse con cuadros que producen dolor e inflamación de la muñeca, tales como el Síndrome interseccional o la rizartrosis. En no pocas ocasiones la enfermedad de De Quervain se convierte en diagnóstico de múltiples cuadros que cursan con dolor dorso-radial en la muñeca. Las técnicas de imagen, especialmente la RMN, son una buena herramienta de diagnóstico diferencial en estos casos. La desaparición completa aunque transitoria de los síntomas con la inyección de lidocaina en el primer compartimento dorsal de la muñeca habla a favor de la tenosinovitis.


Tratamiento

  • Tratamiento no quirúrgico

    En casos de corta evolución, pueden lograrse remisiones del cuadro mediante inmovilización con la muñeca en ligera extensión y el pulgar en abducción, pero la norma general es que poco tiempo después de la retirada de la férula los síntomas vuelvan en poco tiempo.

    Otra posibilidad de tratamiento conservador es la inyección de corticoides, efectiva especialmente en casos de corta evolución, en los que pueden llegar a lograrse remisiones entre el 50 y el 80% de los casos según series. En general, las normas para la selección de pacientes nombradas en el dedo en resorte valen también para el De Quervain.

    Técnica: Se utiliza una combinación de corticoides y anestésico local en proporción de 2/1. Tras preparar la zona con una solución antiséptica se localiza el compartimento tendinoso dorsal de la muñeca a nivel de la estiloides radial, para lo que se pide al paciente que extienda y separe el pulgar. El lugar de punción se localiza aproximadamente 1 cm proximal a la estiloides radial. Se usa una aguja subcutánea y la inyección debe hacerse en el interior de la vaina tendinosa. Pueden realizarse hasta 2 inyecciones con una separación de 4-6 semanas.

  • Tratamiento quirúrgico

    El primer compartimento dorsal de la muñeca puede presentar diversas variaciones anatómicas que deben tenerse en cuenta para asegurar la completa liberación tendinosa durante la intervención.

    El EPB es siempre más delgado que el APL y está ausente en un 5-7% de las personas. El APL tiene usualmente 2 y a veces más porciones tendinosas que se insertan variablemente en la base del primer metacarpiano, trapecio, ligamento volar del carpo, oponente del pulgar o APB. En aproximadamente un 25% de las personas el primer compartimento dorsal de la muñeca está subdividido por un septo en dos correderas, la más cubital para el EPL y la más radial para el APL. En ocasiones existe una tercera corredera conteniendo tendones aberrantes.

    La relación entre la arteria radial y el nervio con el primer compartimento dorsal también debe tenerse en cuenta para evitar lesionar estas estructuras durante la operación. La arteria cruza diagonalmente desde la región volar de la muñeca a la dorsal bajo el abductor del pulgar y ambos extensores. No es necesario exponerla durante la intervención si el cirujano no perfora el suelo de la vaina distal a la estiloides radial. Sin embargo, las ramas sensitivas del nervio radial sí que están inmediatamente sobre el primer compartimento dorsal, y deben ser identificadas y protegidas para evitar su lesión.

    Técnica: La operación se realiza bajo anestesia local e isquemia. Se realiza una incisión transversa de 2 cm de largo sobre el primer compartimento dorsal, aproximadamente 1 cm proximal a la estiloides radial. Debe ponerse cuidado en identificar y proteger las ramas sensitivas del radial que cruzan el compartimento; para ello debe procederse a disección roma en cuanto la incisión sobrepasa la piel. Una vez expuesto el ligamento anular que cubre el compartimento se procede a su apertura completa con bisturí y/o tijeras. La apertura de la vaina debe realizarse en su parte más dorsal dejando una solapa palmar, ya que de otro modo puede producirse una subluxación palmar de los tendones. Debe realizarse una exploración cuidadosa del compartimento para localizar septos intracompartimentales que debe ser abiertos.

    Una vez liberados, los tendones deber ser extraídos hacia fuera mediante retractores romos para comprobar que la descompresión es completa. Después se devuelven a su posición y se pide al paciente que mueva el pulgar para demostrar la libertad de movimiento de forma independiente en cada tendón.

    Tras soltar la isquemia se hace hemostasia y se cierra la piel. Se coloca un vendaje voluminoso para limitar la movilidad del pulgar en los 2-3 primeros dias de postoperatorio, pasados los cuales el paciente comenzará a movilizar según tolerancia.

     

Complicaciones

Durante la inyección de corticoides la extravasación de los mismos en los tejidos superficiales puede seguirse de necrosis cutánea, necrosis grasa o alteraciones de la pigmentación. Generalmente estos efectos son transitorios, aunque en los casos más severos puede llegar a precisarse injertos cutáneos o colgajos para solucionar el problema.

La complicación más grave de la cirugía del De Quervain es la sección de las ramas superficiales del nervio radial con la consiguiente formación de un neuroma doloroso. Incluso una tracción excesiva sobre un nervio sin aparente sección puede ser la causa del desarrollo de un neuroma. Existe controversia en cuanto a la actitud ante la sección accidental de una rama superficial del radial. Algunos autores abogan por la sección de la rama lacerada, de forma que el neuroma resultante estará lejos de la zona operada y por tanto menos expuesto a traumatismos. Otros afirman que es preferible reparar el nervio a fin de reducir las posibilidades de formación de neuromas y minimizar la hipoestesia en el territorio radial.

Por otro lado, hay ocasiones en las que la apertura completa del primer compartimento dorsal no se sigue de desaparición del dolor. En estos casos es frecuente la asociación de otros cuadros como artritis carpo-metacarpina. En los casos en los que persiste el dolor y se descartan otras patologías hay que considerar la existencia inadvertida de septos que subdividen el primer compartimento dorsal; estos pacientes son candidatos a una reexploración quirúrgica. La desaparición total aunque transitoria de los síntomas tras la inyección de lidocaina habla a favor de éste supuesto, mientras que la persistencia de los mismos inclina más hacia procesos degenerativos de la muñeca coexistentes junto a la tenosinovitis.

 


OTRAS TENOSINOVITIS ESTENOSANTES

Síndrome de intersección

  • Fisiopatología y clínica: Es la tenosinovitis estenosante del segundo compartimento dorsal (extensores radiales del carpo). Se manifiesta como dolor e inflamación en la zona donde se cruzan los vientres musculares del EPB y el APL con los extensores radiales del carpo. Éste área se localiza aproximadamente a 4 cm de la articulación de la muñeca en sentido proximal. Aunque clásicamente se pensaba que era el resultado de la fricción entre el EPB y el APL con los extensores radiales del carpo, se trata en realidad de una tenosinovitis del segundo compartimento dorsal. Su aparición se asocia a actividades que requieren movimientos frecuentes o repetitivos de la muñeca, especialmente el remo o el levantamiento de peso.

  • Tratamiento: El abordaje inicial debe ser no quirúrgico. Consiste en cambios de actividad, inmovilización con férula (muñeca en 15 grados de extensión) e incluso inyección de corticoides en el 2º compartimento dorsal. La gran mayoría de los pacientes mejoran y permanecen asintomáticos con medidas conservadoras. En los casos rebeldes se recurre a tratamiento quirúrgico. Se hace una incisión longitudinal para acceder a los extensores radiales del carpo que comienza en la muñeca y acaba más allá de la zona de la inflamación. Se realiza una liberación del segundo compartimento dorsal mediante la apertura del retináculo. La muñeca se mantiene 10 días inmovilizada con una férula con 10 grados de extensión. Cuando ésta es retirada, el paciente debe comenzar movilización según tolerancia. Aunque la apertura del retináculo extensor podría seguirse de una posición en cuerda de arco de los extensores radiales del carpo ésta es en la práctica una complicación poco frecuente.

Tenosinovitis del extensor largo del pulgar

  • Fisiopatología y clínica: Es una entidad poco frecuente pero que requiere un tratamiento quirúrgico rápido para prevenir la ruptura del tendón, complicación que raramente ocurre en otras formas de tenosinovitis. Se trata de una tenosinovitis estenosante del EPL a nivel del tubérculo de Lister en el radio distal, lugar en el que el tendón cambia de dirección para dirigirse hacia su inserción en el pulgar. Clínicamente cursa con dolor, inflamación, debilidad e incluso crepitación en dicha localización junto con exacerbación de los síntomas con la flexión activa o pasiva de la interfalángica del pulgar. Un antecedente común en estos pacientes es una fractura de Colles tratada de forma conservadora, aunque también puede estar causado por patología inflamatoria a nivel de la muñeca. La tendencia a la ruptura del tendón puede ser secundaria a una situación de isquemia ocasionada por un aumento de presión local.

  • Tratamiento: Es siempre quirúrgico. Se realiza una incisión transversal de unos 2 cm centrada en el tubérculo de Lister y se diseca hasta el tercer compartimento dorsal poniendo cuidado en no lesionar las ramas del radial. Se abre el compartimento y se separa el tendón de su lecho, para desplazarlo radialmente al tubérculo de Lister. Se escinden los osteofitos locales y se cierra el túnel osteofibroso del radio para evitar que el tendón vuelva a introducirse en él. Se cierra la piel y se coloca un vendaje. No es necesaria inmovilización y el paciente debe mover la mano desde el postoperatorio inmediato tanto como tolere.


Tenosinovitis del 4º y 5º compartimento dorsal

Las formas primarias de tenosinovitis de estos compartimentos son raras. Suelen afectarse más los extensores comunes del 2º y del 5º ya que son los que mayor angulación tienen a la salida del retináculo. También es posible encontrar afectación aislada del extensor propio del índice como resultado de la presencia de vientre muscular distal dentro del retináculo. Debe sospecharse la existencia de duplicaciones tendinosas o vientre musculares anómalos en pacientes con estas entidades que no ceden con los tratamientos conservadores habituales.


Tenosinovitis del extensor cubital del carpo (ECU)

  • Fisiopatología y Clínica: La tenosinovitis del sexto compartimento dorsal de la muñeca debe incluirse en el diagnóstico diferencial de los cuadros dolorosos del lado cubital de la muñeca. El dolor es el síntoma fundamental, aunque el paciente suele localizarlo mal e incluso en muchas ocasiones lo refiere a la articulación cúbito-carpiana. Aumenta con todos los movimientos de la muñeca, pero sobre todo con la extensión + desviación cubital contra resistencia. Es frecuente el antecedente de traumatismo torsional como inicio del cuadro. También es característica la exacerbación nocturna de los síntomas, llegando en ocasiones a despertar al paciente. En algunos casos, la inflamación de la vaina del ECU se acompaña de disestesias en el territorio de la rama dorsal del nervio cubital. Debe distinguirse esta entidad de la inestabilidad del tendón. Para ello se palpa el tendón mientras el paciente, con la muñeca extendida, pasa de supinación completa a pronación. En los casos de inestabilidad el tendón puede subluxarse en esta maniobra, en ocasiones con un chasquido audible, al tiempo que la muñeca pasa de extensión a flexión + desviación cubital. Por último la desaparición completa aunque transitoria de los síntomas con la inyección local de lidocaina habla a favor de la tenosinovitis.

  • Tratamiento: Las medidas conservadoras habituales generalmente logran una mejoría de los síntomas que sin embargo no suele ser duradera, debiendo recurrirse al tratamiento quirúrgico en no pocas ocasiones.

    Técnica: Se realiza una incisión longitudinal de aproximadamente 3cm a nivel de la articulación radio-cubital distal. Deben identificarse y protegerse las ramas sensitivas cubitales. Se realiza una apertura completa del sexto compartimento dorsal de la muñeca. Se cierra la piel y se coloca un vendaje de protección. No existen evidencias de que dejar el retináculo abierto se siga de inestabilidades tendinosas.


Tenosinovitis del flexor radial del carpo (FCR)

  • Fisiopatología y clínica: La pronunciada angulación del tendón del FCR cuando pasa por la cresta del trapecio y la estrechez del canal por el que discurre en su camino hacia la base del 2º metacarpiano favorecen la aparición de tenosinovitis estenosante. Además, cualquier proceso traumático o degenerativo que afecte al carpo se convierte en un factor coadyuvante. El cuadro se caracteriza por dolor localizado habitualmente en el pliegue de la muñeca sobre el tubérculo del escafoides. El aumento de esta sintomatología con la flexión + desviación radial de la muñeca apoya el diagnóstico. Es más frecuente en mujeres y en la mano dominante. El desarrollo suele ser insidioso, y los antecedentes traumáticos o de uso repetido de la muñeca suelen estar ausentes. Es frecuente la coexistencia de este proceso con patrones degenerativos carpianos.

  • Tratamiento: En los casos primarios, esto es, en aquellos que no se acompañan de trastornos degenerativos del carpo, el tratamiento conservador puede proporcionar mejorías importantes y duraderas. En los casos secundarios el éxito de estas medidas es mucho menor. En cualquier caso, en los casos refractarios a medidas conservadoras el tratamiento quirúrgico no debe demorarse, ya que existen posibilidades de que el tendón se rompa.

    Técnica: Se realiza una incisión longitudinal sobre el FCR de aproximadamente 3cm que se extiende en sentido proximal desde pliegue de flexión de la muñeca. Debe ponerse cuidado para identificar y proteger la rama cutánea palmar del mediano. Se abre la porción de vaina tendinosa proximal túnel fibroso. Acto seguido se continúa la disección del mismo hasta el trapecio. Si a este nivel se encuentran osteofitos bordes agudos deben ser escindidos. La vaina se deja abierta. Se cierra la piel y se coloca un vendaje durante 7-10 días. La recuperación de la actividad de la mano debe ser progresiva en 1-2 semanas.

 

Emilio José Moreno González. Residente. Servicio de Cirugía Plástica. Hospital Universitario de Getafe (Madrid)

Raul Fonseca Valero. Médico Adjunto. Servicio de Cirugía Plástica. Hospital de Getafe (Madrid).

Alberto Díaz Gómez. Hospital 12 de Octubre (Madrid).
Última actualización el Domingo, 22 de Noviembre de 2009 22:11